La riqueza del panorama mediático alemán también se refleja en la radio y la televisión. Estos medios, que iniciaron su andadura respectivamente en los años veinte (radio) y cincuenta (televisión) en forma de instituciones de derecho público, vivieron una importante renovación y diversificación a partir de la década de los ochenta, al establecerse el sistema de radioteledifusión dual, en el que conviven las emisoras y Canales públicos y privados. Hoy en día compiten entre sí unas 460 emisoras de radio, la mayoría de carácter local y regional. Junto a las cerca de 385 emisoras comerciales existen cerca de 75 radios públicas. En conjunto la radio ha experimentado un cambio de función a lo largo de su historia. Al ponerse en marcha la televisión se convirtió en una especie de medio paralelo, aunque, por lo que respecta al tiempo de uso, sigue registrando niveles de audiencia prácticamente iguales a los de la televisión.
El paisaje televisivo se divide en canales públicos y privados, suprarregionales y regionales y generalistas y temáticos. En Alemania operan algunas de las mayores cadenas públicas (ARD y ZDF) y privadas (RTL, Sat1, ProSieben) a escala europea y mundial. En función de la plataforma técnica (terrestre, satélite, cable, banda ancha, móvil) y la recepción digital o analógica, se puede sintonizar más de veinte canales de tv públicos, incluidos los dos de ámbito nacional (ARD y ZDF) y otros de producción regional pero emisión nacional (WDR, MDR, BR), así como canales monográficos, como el canal documental Phoenix y el canal infantil KIKA. Además, existen tres canales internacionales (la radiotelevisión exterior “Deutsche Welle”, el canal franco-alemán “arte” y el canal cultural alemán, austriaco y suizo “3sat”). La estrategia digital de la ARD y la ZDF se orienta hacia la tv a la carta, independiente de los horarios de programación, y nuevos servicios en línea y para móviles. En este contexto siempre existe un conflicto latente con los operadores privados, que temen una distorsión de la competencia por una excesiva presencia en el mercado de las entidades “subvencionadas”.