Alemania se cuenta entre los países industrializados más avanzados del mundo y es la tercera economía nacional más importante, solo precedida por los Estados Unidos de América y Japón. Con 82,3 millones de habitantes, Alemania es también el mercado de mayor tamaño y mayor peso específico de la Unión Europea (UE). En 2007 el producto interior bruto (PIB) se elevó a 2.423 millardos de euros, lo cual equivale a 29.455 euros per cápita. Este rendimiento se basa sobre todo en el comercio exterior. Con un volumen de Exportación de 969 millardos de euros (2007), equivalente a un tercio del producto nacional bruto, Alemania es la primera potencia exportadora del mundo. Más de uno de cada cuatro euros se gana en la exportación de bienes y servicios y más de uno de cada cinco puestos de trabajo depende del comercio exterior. Los principales polos económicos de Alemania son la Cuenca del Ruhr (antigua región siderometalúrgica que se está consolidando como localización de la alta tecnología y el sector terciario), las conurbaciones de Múnich y Stuttgart (alta tecnología, fabricación de automóviles), Rin-Neckar (química), Fráncfort del Meno (centro financiero), Colonia, Hamburgo (puerto, fabricación del Airbus, sector mediático), Berlín y Leipzig.
Últimamente la economía alemana está registrando una sólida reactivación. En 2007 creció un 2,5% y además las inversiones empresariales aumentaron un 8,4%. El crecimiento económico, fruto de impulsos tanto internos como externos, lleva aparejado un descenso del desempleo, que en diciembre de 2007 se situó en 3,4 millones de personas, la cifra más baja de ese mes desde 1992. Son varios los factores determinantes de esta evolución positiva: La Política económica ha mejorado las denominadas condiciones marco y las empresas han fortalecido su competitividad. Se han reducido los costes no salariales, el mercado laboral se ha flexibilizado y se ha recortado la burocracia. Además, en 2008 entró en vigor la reforma de la fiscalidad empresarial, con las consiguientes mejoras para las empresas. Paralelamente los empresarios han optimizado las estructuras de compras y costos, han invertido en productos innovadores y se han adaptado a las exigencias de la competencia.