Un sector cada vez más en el candelero es la economía cultural, también conocida como economía creativa, que abarca los subsectores de la música, la literatura, el arte, el cine y las artes escénicas, así como la radiotelevisión, la prensa, la publicidad, el diseño y el software. Sus cerca de 238.000 empresas dan empleo a casi un millón de trabajadores. La economía cultural por tanto no solo ha cobrado una notable importancia para la economía nacional sino que es el modelo por antonomasia de una economía moderna: ofrece oportunidades de empleo superiores a la media, encabeza la evolución hacia una economía del saber y es un importante semillero de ideas innovadoras originales.
Los principales polos económicos de Alemania son la Cuenca del Ruhr (antigua región siderometalúrgica que se está consolidando como localización de la alta tecnología y el sector terciario), las conurbaciones de Múnich y Stuttgart (alta tecnología, fabricación de automóviles), Rin-Neckar (química), Fráncfort del Meno (centro financiero), Colonia y Hamburgo (puerto, fabricación del Airbus, sector mediático). En los cinco Estados Federados orientales entre tanto se ha consolidado un pequeño pero potente sector industrial en diversos polos de alta tecnología, denominados “regiones faro”, por ejemplo en Dresde, Jena, Leipzig, Leuna y Berlín-Brandeburgo. Para los inversionistas internacionales Alemania es uno de los destinos más atractivos del mundo. Las inversiones extranjeras directas han alcanzado la cifra de 460.000 millones de euros, incluyendo grandes inversiones de consorcios estadounidenses como General Electric o AMD. Se valora la situación geográfica central y la seguridad jurídica. Entre las principales ventajas comparativas de Alemania destacan asimismo las infraestructuras (transporte, telecomunicaciones), la calidad de las instituciones de educación superior y los centros de investigación, las actividades de I+D y la cualificación profesional de la mano de obra. Más de tres cuartas partes de los adultos poseen estudios de formación profesional y el 13% tiene un título universitario. Los inversionistas también valoran especialmente la calidad de vida en Alemania.