La recuperación económica podría sustentarse, una vez más, en la capacidad innovadora de la economía alemana. Actualmente Alemania destina cerca del 2,6% de su PIB a la investigacion y el desarrollo (I+D), situándose muy por encima del promedio de la UE (1,9% en 2008). Para 2015 el Gobierno Federal quiere elevar el gasto en I+D al tres por ciento del PIB en coordinación con los Estados Federados y el sector privado. Con un volumen de 49.000 millones de dólares Alemania también ocupa una posición puntera a nivel mundial en inversión empresarial en I+D. Y la capacidad inventiva sigue dando sus frutos: En 2009 cerca del 11% de las patentes mundiales fueron registradas por inversores y empresas de Alemania, lo que la sitúa en el tercer puesto del ranking mundial (cf. capítulo 7).
Gracias a este esfuerzo Alemania es un país líder en muchas tecnologías de vanguardia, entre ellas la biotecnología, la nanotecnología y la tecnología de la información, así como en sectores de la alta tecnología como la biometría, la industria aeroespacial, la electrotecnia y la logística. La ecotecnología alemana está muy bien posicionada en los mercados internacionales (energía eólica, fotovoltaica, biomasa); concretamente, la cuota de mercado mundial de los fabricantes alemanes de plantas eólicas ronda el 28% (cf. capítulo 6). Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) figuran entre los segmentos económicos de mayor tamaño, junto con el sector automotriz, la ingeniería mecánica y la industria electrónica. El ramo de las TIC crece a un ritmo muy superior a la economía en su conjunto. En el sector de la biotecnología y la ingeniería genética Alemania ocupa desde hace años una posición líder a nivel europeo. En nanotecnología el país dispone de un elevado potencial de saber.