Tras la Segunda Guerra Mundial se desarrolló un panorama científico con un grado de diversificación sin precedentes, que volvería a verse reforzado por la reunificación alemana en 1990. Quien quiera cursar hoy una carrera superior en Alemania puede elegir entre 383 centros repartidos por todo el territorio federal. Los hay de todo tipo, venerables o futuristas, pequeños y plácidos o grandes y palpitantes, pero en cualquier caso prácticamente todas las principales ciudades alemanas disponen de su propia institución de educación superior. Solo en el Estado Federado de Renania Norte-Westfalia se contabilizan 15 universidades, 27 universidades de ciencias aplicadas (FH) y ocho escuelas superiores de bellas artes. Muchos de estos centros fueron fundados en los años sesenta y setenta del siglo XX, la época de la gran expansión universitaria. Por aquel entonces el número de alumnos se quintuplicó en un plazo de dos decenios, siendo especialmente notable el fuerte crecimiento del número de alumnas. Hoy en día las mujeres ya casi han alcanzado a sus compañeros masculinos en cuanto al número de matriculaciones.
Actualmente estudian en Alemania unos dos millones de jóvenes. Más de un tercio de los jóvenes del correspondiente grupo de edad comienza una carrera superior, con tendencia al alza. Sin embargo, en términos comparativos Alemania todavía se sitúa por debajo de la media internacional. Ello se debe por una parte al porcentaje relativamente bajo de alumnas y alumnos que concluyen la etapa secundaria con uno de los títulos que dan acceso a la enseñanza superior. Por otra parte, casi un tercio de los bachilleres superiores optan por una formación profesional dentro del exitoso sistema dual.
A diferencia también de otros muchos países, en Alemania las Universidades privadas tienen un protagonismo comparativamente escaso: el 96 por ciento de los alumnos cursa la carrera en instituciones de carácter público. Estos centros trabajan bajo la supervisión y gestión del Estado y están abiertos a todos los estudiantes en posesión del Abitur (título final de bachillerato) o equivalente. Desde los años setenta del siglo XX se han fundado, en paralelo a los centros superiores dependientes del Estado o las Iglesias, numerosas instituciones de enseñanza superior autónomas –no dependientes del Estado– y no confesionales que se financian por medio de tasas académicas y donaciones.