Alemania es una democracia parlamentaria, es decir, la política gubernamental es dirigida por el jefe del gobierno y sus ministros. Como consecuencia de los elevados estándares que fija la Ley Fundamental en términos de Estado de Derecho y democracia, en ocasiones la Corte Constitucional Federal también se erige en actor de la política europea. El alto tribunal ha declarado en reiteradas ocasiones que el ordenamiento jurídico europeo debe satisfacer los criterios de la Ley Fundamental antes de que Alemania ceda derechos de articulación política a la UE. Así pues, la “garantía de perpetuidad” de los principios informadores de la Ley Fundamental hasta cierto punto se ve tensionada por la profesión de fe europeísta dimanante del propio texto constitucional. En una sentencia de junio de 2009 la Corte advirtió que el Bundestag debe participar sustantivamente en la toma de decisiones europea inclusive en los supuestos en que no tenga que intervenir como órgano de ratificación de los tratados europeos.