El sistema electoral alemán dificulta la formación de gobiernos monocolor. Tal posibilidad solo se dio una vez a lo largo de 56 años. La norma es la alianza de partidos. Para que los electores sepan con qué socios tiene previsto gobernar el partido de su elección, los partidos suelen explicitar su posición de cara a la posible formación de gobiernos de coalición antes del inicio de la campaña electoral. Por consiguiente, al votar a un partido el ciudadano por una parte manifiesta su preferencia por una alianza de partidos y por otra determina la relación de fuerzas entre los potenciales socios de gobierno.