El sistema político de la República Federal de Alemania encarna el segundo modelo democrático de la historia alemana. Los “padres fundadores” de la República Federal reunidos en el Consejo Parlamentario de Bonn aprobaron una nueva Constitución, la Ley Fundamental, que refleja las lecciones sacadas del fracaso de la primera democracia, la República de Weimar, y de la dictadura nacionalsocialista. La República Federal fue hija de la guerra. Y a partir de 1949 la democracia solo echaría raíces en la parte occidental de una Alemania dividida en dos Estados. Sin embargo, la Constitución, concebida inicialmente como solución provisional, se mantuvo fiel al objetivo de la reunificación “en libre autodeterminación”.
La segunda democracia alemana fue todo un éxito, por muchas razones, entre ellas la interiorización de los valores del sistema de libertades tras la dictadura y el anhelo de aceptación en el círculo de los regímenes democráticos vecinos. Y también la Ley Fundamental influyó en ese éxito. En 1990, superada la división del país al cabo de más de cuarenta años, la Ley Fundamental pasó a ser la Constitución de la Alemania unida.