Alemania tiene uno de los sistemas sanitarios más completos y avanzados del mundo. Con más de cuatro millones de puestos de trabajo, el sistema nacional de salud es a la vez el mayor sector de empleo. El gasto sanitario representa el 10,4% del PIB, 1,5 puntos porcentuales por encima de la media de los países de la OCDE. En virtud de la Ley de contención del gasto sanitario, aprobada al hilo de la actual reforma del sistema de salud, Alemania registra el menor índice de incremento del gasto sanitario per cápita entre los países de la OCDE: Entre 2000 y 2007 el gasto creció en términos reales un 1,4% al año, mientras que la media de los países de la OCDE se situó en el 3,7%.
En 2007 se aprobó una reforma sanitaria cuyo principal pilar es el Fondo de Salud. Desde 2009 todas las cotizaciones de los trabajadores y empleadores al sistema del seguro de enfermedad público (GKV) se ingresan en este Fondo, al cual también se destinan recursos fiscales adicionales. Desde la misma fecha está en vigor una cuota uniforme de cotización al seguro de enfermedad, fijada por el Gobierno Federal. Las más de 200 cajas de enfermedad perciben por cada asegurado un importe fijo con cargo al Fondo de Salud. Las cajas con porcentajes más elevados de personas mayores, enfermos o trabajadores de ingresos bajos entre sus asegurados reciben bonificaciones por dichos conceptos. La meta del Gobierno Federal es propiciar a largo plazo una mayor autonomía de las cajas para fijar parte de las cuotas y una mayor diferenciación regional. Asimismo, está previsto introducir cuotas laborales independientes de los ingresos, pero que se ajustarían conforme a baremos sociales. Para desacoplar en buena parte los costes sanitarios de los costes no salariales, se prevé congelar la cuota patronal.