En Alemania, al igual que en otras sociedades modernas, la igualdad de género proclamada en la Constitución ha registrado avances sustanciales. Por ejemplo, en el sector de la educación las muchachas no solo han alcanzado sino rebasado a los muchachos. En los institutos de bachillerato representan el 56% de los titulados; el porcentaje de mujeres jóvenes sobre el total de los estudiantes de primero de carrera en las universidades se sitúa en el 50%. Las mujeres obtienen el 42% de los títulos de doctorado.
El número de mujeres activas ocupadas sigue en aumento. Para las mujeres el desarrollo de una actividad laboral también es cada vez más importante por la nueva legislación vigente desde 2008 en materia de alimentos en caso de divorcio; de hecho, casi el 70% de las mujeres trabaja fuera de casa. Sin embargo, mientras que la mayoría de los hombres trabaja a tiempo completo, frecuentemente las mujeres, sobre todo las que tienen hijos en edad preescolar a su cargo, están empleadas a tiempo parcial. También en el capítulo de los sueldos y salarios siguen existiendo considerables diferencias entre los sexos; por ejemplo, el salario medio de las trabajadoras a tiempo completo solo representa el 77% del de los hombres y en las categorías profesionales superiores incluso únicamente el 73%. Aunque entre tanto asuman en forma creciente y constante posiciones de liderazgo en el mundo laboral, las mujeres se siguen viendo confrontadas con considerables obstáculos para hacer carrera. Si bien las mujeres representan casi la mitad de los estudiantes de enseñanza superior, solo algo más de un tercio de los colaboradores científicos y únicamente un 17% de los catedráticos son mujeres.
Uno de los principales obstáculos para el ascenso profesional de la mujer estriba en que, en comparación con otros países europeos, la red de centros de educación infantil debe seguir mejorándose. Además, la división del trabajo dentro del hogar ha cambiado relativamente poco. Pese a que el 80% de los padres preferiría poder dedicar más tiempo a estar con sus hijos, las madres, incluidas las que trabajan fuera de casa, dedican a la atención de los hijos el doble del tiempo que sus cónyuges o convivientes. De hecho, hasta ahora eran casi exclusivamente las mujeres quienes tomaban el permiso parental. Si bien es cierto que desde la introducción del subsidio parental (cf. p. 147) el porcentaje de los padres (varones) que piden el permiso parental para criar a sus hijos se ha situado por encima del 16%, la mayoría de los hombres (70%) solo quiere tomarlo durante dos meses. No ha sido tanto en las plantas nobles de las empresas sino en la arena política donde las mujeres han logrado afianzar más su posición. En los dos grandes partidos, el SPD y la CDU, casi uno de cada tres o cuatro miembros respectivamente es mujer. Especialmente llamativa es la evolución del porcentaje de diputadas en el Bundestag: en 1980 solo representaban el 8% de los parlamentarios; hoy en día el 33%. En 2005 Angela Merkel fue la primera mujer en ponerse al frente de la Cancillería Federal.