En Alemania aproximadamente una de cada cuatro personas es mayor de 60 años. Debido a las desde hace tiempo bajas tasas de natalidad y, paralelamente, la creciente esperanza de vida, la sociedad alemana ocupa, por detrás de Japón e Italia, la tercera posición a nivel mundial por porcentaje de gente mayor. También sus formas y estilos de vida han cambiado sustancialmente y se han ido diversificando a lo largo de los últimos decenios. Hoy la gran mayoría de las personas mayores vive en su propio domicilio, es socialmente activa, está en contacto con sus hijos y allegados y en general también goza de la salud necesaria para seguir llevando una vida autónoma y organizar activamente su tiempo. En términos económicos la generación mayor goza de notable seguridad: gracias a la reforma de las pensiones del año 1957 los jubilados terminaron participando plenamente del bienestar. La pobreza de la tercera edad no está totalmente erradicada pero el riesgo de empobrecerse es menor entre los mayores que en otros grupos de edad.
Aunque las familias de tres generaciones bajo un mismo techo hayan pasado a ser la excepción, por lo común existen fuertes lazos emocionales tanto entre los hijos adultos y sus padres como entre los abuelos y sus nietos. El proyecto modelo de casas multigeneracionales impulsado por el Gobierno Federal para potenciar y consolidar aún más la cohesión intergeneracional se ha traducido en la implantación generalizada de este tipo de centros-residencias en casi todas las comarcas y ciudades autónomas de rango comarcal. Las 500 casas patrocinadas cuentan con la colaboración de un total de 15.000 personas a nivel nacional y operan como puntos de contacto, redes y plataformas para el asesoramiento familiar, fomento de la salud, intervención en crisis y planificación asistencial.