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Europa

Respuestas europeas a desafíos de cara al futuro

Europa tiene ambiciosos objetivos en la protección del clima. Los socios europeos quieren dar forma juntos a la transformación digital y el futuro de la investigación.
ESA Darmstadt
© dpa

Alemania desea una más intensa cooperación europea en desafíos globales de cara al futuro, por ejemplo, en la investigación, la digitalización y la protección del clima. Alemania participa como socio en varios grandes proyectos de investigación europeos. Entre ellos se encuentran el Laboratorio Europeo de Radiación Sincrotrón (ESRF), en Grenoble, y el Observatorio Europeo Austral (ESO), con telescopios en el desierto de Atacama, Chile. En 2017 fue inaugurado en Hamburgo uno de los láseres de rayos X más potentes del mundo, el European XFEL. Además de Alemania, donde se halla el centro de investigación, participan otros once países. Alemania es también el mayor contribuyente de la Agencia Espacial Europea (ESA). El Centro Europeo de Operaciones Espaciales de la ESA (ESOC) se halla en Darmstadt, en el estado federado de Hesse, Alemania.

Los socios europeos quieren dar forma juntos a la transformación digital y hacer que Europa sea competitiva en esa área. La Comisión Europa en funciones desde 2019 ha declarado que la digitalización es uno de sus temas centrales y en febrero de 2020 presentó estrategias para el manejo de datos y el desarrollo de la inteligencia artificial. Esas estrategias abordan cuestiones tales como la seguridad cibernética, las infraestructuras críticas, la educación digital y la importancia de la digitalización para la democracia y los medios de comunicación.

Un “Acuerdo Verde” para Europa

La Comisión Europea considera también que la digitalización es un importante factor en la lucha contra el cambio climático: la transformación ecológica y digital deben ir de la mano. Por ello, exige que los centros de cálculo sean climáticamente neutrales hasta el 2030. Y que los procesos analógicos que requieran muchos recursos sean digitalizados allí donde sea posible.

La Comisión Europea presentó en 2019 el "Acuerdo Verde Europeo" para la protección del clima. Entre otras cosas, en el Acuerdo Verde se prevé la transición a una economía circular, medidas contra la pérdida de la biodiversidad y la reducción de las emisiones contaminantes en Europa. El Acuerdo Verde se extiende a todos los sectores de la economía y genera sustanciales inversiones. El objetivo es que en el 2050 la UE no emita más CO2 del que fija. Una ley europea sobre el clima lo regulará de forma vinculante.

Solidaridad en la lucha contra la pandemia

La cooperación y la solidaridad europeas son necesarias también para combatir la propagación de la enfermedad viral COVID-19 y hacer frente a las consecuencias de la pandemia. Los hospitales alemanes acogieron a docenas de pacientes de cuidados intensivos de otros países europeos particularmente afectados, tales como Italia y Francia. Alemania proporcionó a Italia también respiradores y otros equipos. Para coordinar mejor esos suministros, Heiko Maas, el ministro alemán de Relaciones Exteriores, propuso activar la cláusula de solidaridad del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. De esa manera, cada país miembro pudo poner a disposición personal y material que no se necesitaba en el propio país en ese momento.

Los socios europeos también cooperaron para organizar el regreso de sus ciudadanos varados en otros países. En casi todos los vuelos de regreso, Alemania transportó también a ciudadanos de otros países de la UE. Alemania y Francia intercambiaron información bilateralmente para aprovechar al máximo las capacidades de vuelo.

La Comisión de la UE pone a disposición 230 millones de euros para la lucha contra la propagación del virus. Los fondos se destinarán a la labor de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para apoyar a países con sistemas de salud particularmente débiles. El Banco Central Europeo (BCE) anunció un programa de emergencia para amortiguar el impacto económico de la pandemia. Hasta fines de 2020, el BCE comprará bonos por valor de 750 mil millones de euros. Un desacuerdo entre los países de la Unión Europea surgió sobre la cuestión del cierre de fronteras como medio de contener la pandemia. Cada país cerró sus fronteras o introdujo controles estrictos en diferentes fechas. Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea, criticó ese enfoque, que llevó a que se interrumpieran importantes cadenas de suministro en Europa y vulneró el principio de libre circulación establecido en el Acuerdo de Schengen.