Calidad de vida urbana

Calidad de vida urbana es el deseo de muchos, la consecuencia es un aumento de los alquileres
Calidad de vida urbana es el deseo de muchos, la consecuencia es un aumento de los alquileres Thomas Linkel/laif
Las grandes ciudades alemanas ocupan un muy buen lugar en los rankings de calidad de vida. Cada vez más personas quieren vivir en las ciudades, lo que tiene consecuencias para los alquileres y los precios de los inmuebles.

Buenos lugares de trabajo, un medio ambiente sano, poca delincuencia, muchas ofertas de tiempo libre y culturales, buenas conexiones de transporte público: son cualidades con las que se relaciona a menudo a las ciudades alemanas. En un estudio de la asesoría estadounidense Mercer sobre la calidad de vida en 230 grandes ciudades, publicado en 2015, siete ciudades alemanas se hallan entre las 30 primeras. Con Múnich (lugar 4), Düsseldorf (6) y Fráncfort del Meno (7), tres ciudades se ubicaron incluso entre las diez mejores. Berlín (14), Hamburgo (16) y Stuttgart (21) se hallan también en lugares destacados. En Alemania hay 76 grandes ciudades (de más de 100.000 habitantes) y 600 ciudades medianas con entre 20.000 y 99.999 habitantes; el 74 por ciento de la población vive en ciudades.

dpa/Markus Scholz

La demanda de viviendas urbanas ha llevado a un fuerte aumento de los alquileres y de los precios de los inmuebles. En cuanto a propiedad de viviendas, Alemania ocupa en Europa el penúltimo lugar. Solo el 43 por ciento de los hogares vive en sus propias cuatro paredes. La mayoría paga alquiler. Algo menos del 20 por ciento ve el alquiler como “una gran carga financiera”. El 35 por ciento de los ingresos mensuales es destinado en promedio al pago de alquiler. El Gobierno federal ha impulsado un “freno a los alquileres”, con el que aspira a conservar la diversidad social en lugares con alta demanda de viviendas. El “freno de alquileres” prevé que el alquiler, en caso de cambio de inquilino, solo puede llegar a ser un diez por ciento más elevado que el de una vivienda comparable. Pero hay excepciones. En Berlín fueron puestas bajo protección 22 zonas. Todas las demoliciones, transformaciones edilicias y cambios de uso son objeto de control y deben obtener una autorización, a efectos de evitar que la modernización se transforme en sinónimo de gentrificación.

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