Mercados de referencia e innovaciones

Éxito a nivel mundial: Los fabricantes de automóviles alemanes, entre los grandes actores de la movilidad global
Éxito a nivel mundial: Los fabricantes de automóviles alemanes, entre los grandes actores de la movilidad global Alexander Koerner/Getty Images
La economía alemana tiene cuatro sectores industriales destacados. La base fundamental son las pymes.

La fortaleza económica de Alemania se basa en el gran desarrollo de su industria y su capacidad de innovación. La industria del automóvil, en la que trabajan 775.000 personas, es el buque insignia del “made in Germany”. Con seis marcas de primera fila –Volkswagen, BMW, Daimler, Audi y Porsche (ambas del grupo Volkswagen) y Opel (Groupe PSA)– la industria automotriz impulsa el sector de la movilidad a nivel global.

dpa/Peter Steffen

Para asegurar su competitividad, las empresas invierten miles de millones en investigación y desarrollo (I+D). La conectividad y la conducción asistida y autónoma son las actuales megatendencias. En términos globales los fabricantes alemanes, con gran presencia en los segmentos de mercado de gama media y alta, produjeron en 2017 unos 16,45 millones de automóviles. Dos de cada tres automóviles de marcas alemanas fueron producidos en el extranjero.

Entre los sectores tradicionalmente más fuertes de la economía alemana se cuentan, además de la automoción, la ingeniería mecánica, la construcción de plantas industriales y la industria química. En BASF, el mayor grupo químico del mundo, fundado en 1865 y con sede central en Ludwigshafen, trabajan 115.000 personas en 353 centros de producción en más de 80 países. Otros sectores claves son las industrias electrónica y electrotécnica, en las que se destaca Siemens como actor global en 190 países. Los soluciones de Siemens en sectores que van de los sistemas de transporte a las energías renovables son referentes mundiales en cuanto a innovación. La importancia del mercado mundial para los mayores sectores se refleja en índices de exportación del 60% y más.

Los principales clústers económicos de Alemania son la Cuenca del Ruhr, las áreas metropolitanas de Múnich y Stuttgart (alta tecnología, automoción), Rin-Neckar (química, TIC), Fráncfort del Meno (finanzas), Colonia y Hamburgo (puerto, aeronáutica, medios de comunicación). En los estados del este del país han surgido centros de alta tecnología de menor tamaño, pero muy productivos, destacándose las “regiones faro” de Dresde, Jena, Leipzig, Leuna y Berlín-Brandeburgo.

La lista de las mayores empresas alemanas (por facturación en 2016) está encabezada por los grupos del sector del automóvil: ­Volkswagen figura en primera posición, Daimler y BMW ocupan los puestos dos y cuatro. La aseguradora Allianz, el tres; ­Siemens, el cinco, delante de Deut­sche Telekom y Uniper (empresa que se separó del grupo energético Eon).

La industria alemana está especializada en el desarrollo y la fabricación de productos complejos, sobre todo bienes de inversión y tecnologías de producción innovadoras. En Alemania, la industria tiene una importancia mucho mayor de la que posee en numerosos otros países. El sector secundario da empleo en total a 7,27 millones de personas. El único país que supera a Alemania en cuanto a valor añadido bruto generado en el sector industrial es Corea del Sur.

La potencia económica de Alemania se basa en su capacidad innovadora. La intensificación de los esfuerzos en I+D desde el año 2007 se traduce en muy positivos resultados. A ello han contribuido tanto el sector privado como el sector público. Decisivos han sido los impulsos proporcionados por la Estrategia de 
Alta Tecnología del Gobierno alemán. En 2016 se invirtieron en Alemania casi 92.000 millones de euros en I+D (un 2,93% del PIB). Entre los países comparables de la OCDE, Alemania ocupa la quinta posición, por delante de EE. UU. y muy por delante de Francia y el Reino Unido. Entre los grandes países competidores de Alemania, solo Corea del Sur y Japón invierten más en I+D. Alemania está considerada también campeona europea 
en invenciones. En 2016, la Oficina Europea de Patentes, con sede en Múnich, registró unas 32.000 solicitudes de patentes y diseños de empresas alemanas. En la Oficina Alemana de Patentes y Marcas (DPMA) fueron registradas ese año 67.898 patentes y diseños, lo que supuso un nuevo récord mundial. Las empresas con más patentes fueron el fabri­cante de componentes de automoción Bosch, con 3.693 solicitudes, y el Grupo Schaeffler (2.316), del mismo sector. En total, en 2016 entraron en vigor 129.511 patentes alemanas. Sumadas las patentes concedidas por la Oficina Europea de Patentes, en 2016 estaban vigentes en Alemania 615.404 patentes.

Para afianzar la posición de Alemania como país industrial es fundamental el sector de los servicios, en permanente expansión. Más del 80% de las empresas trabajan en este sector; generan prácticamente el 70% del PIB y aportan las tres cuartas partes de los puestos de trabajo. De los aproximadamente 30 millones de personas que trabajan en el sector terciario, 12 millones lo hacen en empresas proveedoras de servicios, tanto públicas como privadas; casi diez millones, en el comercio, hostelería y transportes y más de cinco millones, en servicios para empresas.

Las pequeñas y medianas empresas: el corazón de la economía

Aunque existen numerosos actores globales y grandes “buques insignia” económicos, lo característico de la estructura económica son los 3,6 millones de pequeñas y medianas empresas (pymes) y los profesionales autónomos. El 99,6% de las empresas son pymes. En esta categoría se incluyen las empresas con una facturación inferior a 50 millones de euros y menos de 500 empleados. Muchos emprendedores inmigrados crean sus propias pymes. Más de 700.000 personas con trasfondo migratorio son empresarios. Las y los migrantes constituyen, por lo tanto, un factor económico importante.

Según estudios del grupo bancario KfW, el porcentaje de empresas innovadoras, sin embargo, disminuye: solo el 22% de las pequeñas y medianas empresas invierte actualmente en productos y procesos innovadores. Las innovaciones provienen, en su mayor parte, de empresas medianas. En numerosos nichos de mercado, pequeñas y medianas empresas alemanas son con frecuencia “hidden champions” (campeones ocultos), que lideran los mercados europeos y mundiales con productos altamente innovadores, pero sin llamar mucho la atención. La economía creativa, sustentada con frecuencia en pequeñas empresas con baja capitalización, ha conseguido consolidar su posición en el tejido empresarial y se sitúa a la vanguardia de la economía digital y del conocimiento, como gran fuente de ideas innovadoras. Con más de 30.000 empresas, Berlín-Brandeburgo es un “hotspot” internacional de las industrias creativas y startups.

La economía se halla en el umbral de la cuarta revolución industrial. A través de internet, los mundos real y virtual se interconectan digitalmente en la “red de las cosas”. El objetivo del Gobierno alemán es apoyar al sector privado y a las instituciones científicas en la implementación de la industria 4.0 y posicionar a Alemania como proveedora de referencia de este tipo de tecnologías.

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