Desarrollo sostenible

La Agenda 2030 de las Naciones Unidas se propone impulsar el desarrollo sostenible en cuestiones clave para el futuro
La Agenda 2030 de las Naciones Unidas se propone impulsar el desarrollo sostenible en cuestiones clave para el futuro Joerg Boethling
La política alemana para el desarrollo tiene como meta contribuir a mejorar las condiciones de vida en los países socios, reducir la pobreza y fortalecer la democracia.

La política alemana para el desarrollo, como componente de una política estructural y de paz global, tiene como meta contribuir a mejorar las condiciones de vida, erradicar el hambre y disminuir la pobreza y fortalecer la democracia y el Estado de derecho en todo el mundo. Los correspondientes lineamientos son elaborados por el Ministerio de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ). En el marco de la Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD), Alemania coopera con 85 países en programas nacionales acordados conjuntamente, teniendo en cuenta todos los instrumentos de la ayuda oficial. África es una región prioritaria, pero Alemania también coopera muy intensamente con países de Asia, Europa Sudoriental y América Latina.

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En 2016, Alemania alcanzó, por primera vez, la meta de la ONU de invertir el 0,7 por ciento del PIB en la AOD. Alemania es, después de EE. UU., el segundo mayor contribuyente de AOD, aportando anualmente 24.680 millones de dólares. Los proyectos son gestionados en los respectivos países por organizaciones especializadas, generalmente por la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ), el grupo bancario KfW y otras instituciones.

La Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible

Determinante para el desarrollo global de los próximos años será la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada en 2015 por la Asamblea General de la ONU. El núcleo de la Agenda 2030 son 18 ambiciosas metas, los “Objetivos de Desarrollo Sostenible” (ODS). Con la implementación global de la Agenda puede ser creada la base para impulsar el progreso económico en todo el mundo en consonancia con la justicia social y en el marco de los límites ecológicos del planeta.

Con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de la ONU, vigentes entre los años 2000 y el 2015, se logró ya reducir a la mitad la pobreza en el mundo y mejorar, entre otras cosas, el acceso al agua potable y la educación. De 2012 a 2016, el número de los más pobres en el planeta se redujo de un 12,8 por ciento de la población mundial a un 9,6 por ciento. Y ello, incluso, con el aumento del monto orientativo de definición de pobreza absoluta de 1,25 a 1,90 dólares de ingreso por día. Por ello, parece ser muy posible alcanzar el gran objetivo de eliminar la pobreza absoluta en el mundo hasta el año 2030.

Urgente sigue siendo solucionar, también, otros problemas, como el consumo excesivo de recursos, el acelerado cambio climático y la destrucción del medio ambiente, el elevado desempleo y las desigualdades sociales. La Agenda 2030 proporciona importantes impulsos para una transformación hacia más sostenibilidad en las áreas económica, ecológica y social, así como sus interrelaciones. La Agenda 2030 aspira a ser un “convenio para el futuro” del mundo, regir para todos los países y abordar, mucho más allá de la cooperación para el desarrollo, una vasta gama de medidas y políticas: además de la lucha contra el hambre y la pobreza, el planeta debe ser protegido y conservado para las generaciones futuras; los sistemas económicos y estilos de ­vida deben ser más justos, sociales y sostenibles; debe combatirse la discriminación, por ejemplo, fortaleciendo las instituciones democráticas e inclusivas, el gobierno responsable y el Estado de derecho. El pacto de futuro para asegurar la sostenibilidad hace necesario, finalmente, un enfoque necesariamente “multiactores”, en el que, además de los Gobiernos, sobre todo, los grupos sociales, el sector privado y la ciencia desempeñen un importante papel en la implementación de la Agenda 2030.

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