Nuevos modelos de roles

Igualdad de derechos en la familia: los hombres participan con creciente naturalidad en la educación de los hijos y las tareas hogareñas.
Igualdad de derechos en la familia: los hombres participan con creciente naturalidad en la educación de los hijos y las tareas hogareñas. Gudrun Petersen/dpa
Las condiciones de vida de mujeres y hombres en Alemania se aproximan, pero en algunas áreas continúan existiendo grandes diferencias.

En Alemania viven más mujeres que hombres. En 2015, del total de habitantes del país, 41,4 millones eran mujeres; 39,9 millones, hombres. Las mujeres tienen en Alemania también una mayor esperanza de vida: para niñas recién nacidas, es hoy de unos 83 años; para varones, de 78 años.

Los modos de vida de mujeres y hombres cambiaron mucho en las últimas décadas y también han surgido nuevos modelos de roles. El nivel de educación de las mujeres, por ejemplo, ha aumentado: a escuelas que culminan con una educación de mayor nivel van, en promedio, más niñas que varones. En los colegios secundarios que habilitan para seguir estudios universitarios, en 2014/15, el 52 por ciento de los estudiantes eran muchachas. En las universidades, aproximadamente la mitad de los estudiantes son mujeres.

Formación de una familia, más tarde

La mayor duración de los estudios es una de las razones por las cuales la formación de una familia tiene lugar hoy más tarde. Las mujeres se casan hoy con 31 años de edad en promedio y con 29,6 años son madres por primera vez. Estadísticamente, las mujeres dan a luz 1,5 hijos. La cifra ascendió en los últimos tiempos, pero sigue siendo reducida en comparación con otros países.

El cuidado de los hijos parecer seguir siendo tareas de las mujeres. Eso influye sobre sus posibilidades de continuidad laboral. Las mujeres participan más que antes en el mundo del trabajo: entre 2004 y 2014, el número de mujeres activas aumentó en 1,2 millones, a 19,1 millones. En 2014 tenían un puesto de trabajo en Alemania aproximadamente 39,9 millones de personas, es decir, el 78 por ciento de todos los habitantes de entre 20 y 64 años de edad. Pero una de cada dos mujeres trabajaba solo en tiempo parcial, particularmente las madres.

Diferentes posibilidades de hacer carrera

Una mujer, la canciller federal Angela Merkel, es desde 2005 jefa del Gobierno de Alemania. En el Bundestag Alemán, 232 de 630 diputados son mujeres. También en instituciones internacionales trabajan mujeres alemanas en cargos de alta responsabilidad. Por ejemplo, Helga Schmid, secretaria general del Servicio Exterior Europeo (SEE). Por lo general, sin embargo, las mujeres hacen carrera menos que los hombres, tanto en el sector privado como en la administración pública: en 2014, menos de uno de cada tres puestos de responsabilidad en empresas en Alemania eran ocupados por mujeres. En comparación con otros países miembros de la UE, Alemania se halla en el tercio inferior. Para revertir esa situación han sido promulgadas nuevas leyes. Desde 2015, el 30 por ciento de los puestos en los consejos de supervisión en empresas cotizadas en bolsa debe estar ocupados por mujeres. Cargos de responsabilidad en autoridades públicas son ocupados también escasamente por mujeres: en 2015 eran solo 150 de los más de 700 jefes de división en los ministerios federales y otras autoridades públicas de alto rango. Por eso, en 2015 fue reformada la Ley Federal de Equiparación: el servicio público está ahora obligado a fijar objetivos para el aumento del porcentaje de mujeres.

Se aspira a que más mujeres ocupen puestos de responsabilidad también en la ciencia. El Ministerio Federal de Educación e Investigación (BMBF) inició el Programa para Profesoras Universitarias, que fomenta la equiparación en las universidades. Paralelamente existe el Pacto Nacional para un Aumento del Número de Mujeres en las Profesiones STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). En 2014, más de la mitad de los jóvenes que comenzaron a estudiar elegió una carrera de matemáticas, ingeniería o ciencias naturales. Entre las jóvenes mujeres fue solo una de cada cuatro.  

En las profesiones manuales, los modelos cambian también solo muy lentamente. La mayoría de los muchachos se decide por una profesión en los sectores de la fabricación de maquinaria o técnica de vehículos, mientras que las muchachas eligen mayoritariamente una profesión en las áreas de la salud y el trabajo social. Ello se refleja en los ingresos: las mujeres ganan en promedio un 21 por ciento menos que los hombres.

Una nueva autopercepción

A pesar de las diferencias que continúan existiendo, en muchas áreas las condiciones de vida de mujeres y hombres se aproximan. La igualdad de derechos anclada en la Constitución es vivida realmente en la mayoría de las familias: las cuestiones de convivencia son resueltas conjuntamente; importantes decisiones, por ejemplo, en relación con la educación de los hijos o financieras, son tomadas por consenso. Los hombres participan cada vez más en la educación de los hijos y los trabajos hogareños. Si la inmigración tendrá o no influencia sobre ese proceso no está claro aún. La igualdad como derecho humano debe ser en todo caso un valor firmemente asentado, independientemente del origen o la religión.

En términos generales es válido que las nuevas relaciones entre mujeres y hombres ponen en tela de juicio los modelos de roles tradicionales. Los investigadores hablan de un “gender shift”. Mucho indica que cambia sobre todo la autopercepción de los hombres. Observable es una mayor reflexión sobre el propio papel social e identidad: revistas sobre el tema “hombre” sondean sus sentimientos, cada vez más hombres reconocen tener temores y debilidades. Los padecimientos psíquicos de los hombres fueron durante mucho tiempo un tabú, se lee en el Informe sobre la Salud de los Hombres 2013. Pero eso está cambiando: entre 2009 y 2014, el número de hombres que acudieron a un terapeuta aumentó en un 20 por ciento.

Un mundo laboral masculino

También las mujeres deben confrontarse con su papel en la sociedad actual. Muchos empleadores carecen todavía de la flexibilidad que necesitan las mujeres para, paralelamente a su trabajo, poder formar una familia. Simultáneamente se espera de las mujeres que se comprometan y tengan éxito en todas las áreas de la vida, tanto en su profesión como en su vida privada. Mucho indica que un creciente número de mujeres jóvenes y con una buena educación rechaza conscientemente aceptar esas expectativas y permanece más tiempo en casa con sus hijos.

No obstante, también se registran tendencias contrarias: mujeres que se deciden explícitamente por una vida sin hijos. El deseo de éxito en el trabajo puede desempeñar un importante papel. En el transcurso de una carrera profesional, las mujeres se ven, sin embargo, también confrontadas con otros desafíos: las formas de trabajar, las jerarquías y las carreras continúan llevando en muchas empresas un sello masculino.

El debate en Alemania en relación con los modelos de roles es polifacético e incluye a numerosos actores. Con el feminismo de Alice Schwarzer, la más conocida defensora alemana de los derechos de la mujer, tiene hoy poco que ver. Muchas jóvenes feministas se distancian de Schwarzer, porque, en su opinión, esta hace responsable demasiado unilateralmente a los hombres de la falta de igualdad de derechos. Entre las representantes del nuevo feminismo alemán se cuenta, por ejemplo, Anne Wizorek. En 2013, Wizorek inició, bajo el hashtag “Aufschrei” (grito), un vasto debate en los medios sociales sobre el sexismo en la vida cotidiana.