Dinámica nación cultural

Las artes escénicas encuentran en Alemania numerosas posibilidades de representación
Las artes escénicas encuentran en Alemania numerosas posibilidades de representación Arno Burgi/dpa
La reputación de Alemania como gran nación cultural europea está basada en grandes nombres, una vivaz escena cultural y una variedad abierta al mundo.

En Alemania no hay una cultura única. De ninguna manera. Hay muchas, que existen simultáneamente y a menudo en contradicción entre sí, interrelacionadas, que se rechazan y atraen mutuamente. Hablar de Alemania como nación cultural significa en el siglo XXI hablar fundamentalmente de un organismo vivo en continuo desarrollo, cuya variedad es sorprendente, desconcertante y a menudo también fatigante. La República Federal de Alemania, fundada en 1949, pero también la Alemania reunificada desde 1990, continuaron conscientemente las tradiciones federales, dejando a los estados federados la soberanía sobre la cultura. De acuerdo con ese principio de soberanía cultural de los estados, en Alemania no hay un Ministerio de Cultura a nivel federal. No es sino desde 1998 que existe en el país una Delegada para la Cultura y los Medios adjunta a la Cancillería Federal. Resultado de la estructura federal de Alemania, conformada por muchos pequeños y medianos antiguos Estados y ciudades libres, es, entre otras cosas, la existencia de 300 teatros, entre municipales y de los estados; 130 orquestas, en parte de radioemisoras, y 80 teatros musicales. 630 museos de ­arte con colecciones de alto nivel internacional conforman además un singular universo museístico. Con esa variedad de instituciones culturales, Alemania se destaca a nivel internacional. Los teatros, mayormente públicos, orquestas y museos gozan de gran aceptación entre la población. En vista del reducido espacio de maniobra de los presupuestos públicos y de los procesos de transformación sociodemográficos y mediáticos, tales como la digitalización, se halla, sin embargo, en una fase de cambios y reorientación.

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La reputación de Alemania como importan­te nación cultural está basada en grandes ­nombres del pasado, como Bach, Beethoven y Brahms en la música; Goethe, Schiller y ­Thomas Mann en la literatura. También las posiciones artísticas de la modernidad están representadas con personalidades famosas en todas las formas de arte.

Por otro lado, el país ha atravesado por un proceso que en otros países comenzó ya antes. Sobre la base de las tradiciones propias se abrió a influencias externas y desarrolló un nuevo relato. Jóvenes artistas con antecedentes migratorios hallaron formas de articulación musical y poética para reaccionar al encuentro y la fusión de diversas culturas de origen.

Los centros regionales de arte y cultura se han transformado en vivaces focos de la nueva cultura alemana, en un área de transición cada vez más difusa entre el entretenimiento y la alta cultura. Juntos conforman un campo de fuerza, una imagen de Alemania en forma concentrada. Con el Humboldt Forum surge además en 2019 un proyecto cultural faro en el reconstruido Palacio Real de Berlín. Marcado por la apertura al mundo, posibilitará el intercambio internacional de conocimientos y el diálogo entre las culturas.

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