La transformación energética

Parques eólicos offshore en el Mar del Norte son pilares de la transformación energética
Parques eólicos offshore en el Mar del Norte son pilares de la transformación energética Krisztian Bocsi/Bloomberg via Getty Images
Alemania fomenta las energías renovables ya desde los años 1990. La transformación energética tiene como objetivo un abastecimiento basado mayormente en energías de bajo impacto ambiental.

La transformación energética es el proyecto económico y ambiental más importante de Alemania. Por transformación energética se entiende la transición de una economía energética basada en el petróleo, el carbón, el gas y la energía atómica a las energías renovables. Se aspira a que hasta a más tardar en 2050, por lo menos el 80 por ciento del abastecimiento de electricidad y el 60 por ciento de todo el abastecimiento energético en Alemania provenga de energías renovables. Hasta el 2022 serán apagadas sucesivamente todas las centrales atómicas y hasta el 2025, el abastecimiento de corriente provendrá en un 40 a un 45 por ciento de energías renovables. Desde mediados de 2015 funcionan solo ocho centrales atómicas, que generan un 15 por ciento del mix energético. El Gobierno federal alemán continúa así con la reestructuración sostenible del sistema energético, iniciado ya en el año 2000 con la primera resolución sobre el abandono de la energía atómica y el fomento de la ley de energías renovables. El apoyo a las energías renovables comenzó en Alemania ya en los años 1990; en el 2000 fue fortalecido con la Ley de Energías Renovables.

Abandono de la energía atómica planeado a largo plazo

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También en el año 2000, el Gobierno federal acordó con las empresas energéticas el abandono de la energía atómica hasta el año 2022. Las resoluciones del Gobierno alemán de 2011 en relación con la transformación energética forman parte de una tradición de conversión del abastecimiento energético con miras al uso de fuentes sostenibles. El sistema energético alemán comenzó a ser transformado aceleradamente en 2011, luego de la catástrofe atómica de Fukushima, Japón, a partir de una resolución del Bundestag Alemán y con el explícito apoyo de una gran mayoría de la población. Para el Gobierno alemán es “un paso necesario en la senda hacia una sociedad industrial comprometida con la idea de la sostenibilidad y la conservación de la naturaleza”.

No solo el medio ambiente y el clima se ­beneficiarán de la transformación energé­tica, sino también la economía alemana. ­Particularmente se aspira a reducir la dependencia de las importaciones de petróleo y gas natural. Alemania importa hasta ahora carbón, petróleo y gas natural por unos 80.000 millones de euros anuales. Esa suma será sustituida paulatinamente en los próximos años por creación de valor nacional en el área de las energías renovables. Además se abren nuevas posibilidades de exportación y de creación de puestos de trabajo. Otra tarea central es fortalecer el “segundo pilar” de la transformación energética: un uso más ahorrativo y eficiente de la energía.

En la industria se han logrado ya importantes ahorros, los estándares son altos. Aún debe mejorarse la situación en las pequeñas empresas y los inmuebles públicos. Una particular importancia para el aumento de la eficiencia energética tiene sobre todo la modernización energética de edificios antiguos, apoyada por el Gobierno federal. En los edificios es generado aproximadamente el 40 por ciento de las emisiones de anhídrido carbónico. Si bien disminuyen ligeramente desde 2007, es necesario reducirlas aún más: para una disminución del 10 por ciento hasta el año 2020, como está previsto en el Plan Energético original, es necesario realizar aún más esfuerzos.

El objetivo de la transformación energética 
no es solo minimizar el riesgo, sino también reducir el impacto ambiental y asegurar el abastecimiento. Con la dinámica expansión de las energías renovables se logró aumentar considerablemente la participación de la energía libre de anhídrido carbónico en el mix energético. La corriente ecológica tuvo en la generación bruta de energía en 2014 una participación del 26 por ciento y al total del consumo energético aportó en el primer semestre de 2015 un 32,5 por ciento. En días 
soleados laborales, la fotovoltaica puede cubrir la demanda de energía hasta en un 25 por ciento; en días feriados, incluso hasta en un 
50 por ciento. El 38,7 por ciento de todos los edificios de viviendas son calefaccionados ya con energías renovables. A comienzos de 2015 había 1,5 millones de instalaciones fotovoltaicas con una potencia nominal de aproximadamente 38,5 gigavatios. Con esa potencia instalada, Alemania ocupa el tercer lugar, después de China y Estados Unidos.

La Ley de Energías Renovables como ­modelo internacional

La Ley de Energías Renovables (EEG) es vista como modelo en muchos países. En 2014 fue modificada, con el objetivo de asegurar que la energía permaneciera pagable y segura. La “contribución EEG”, que distribuye los mayores costos de la expansión de la energía ecológica proporcionalmente entre los consumidores, había aumentado considerablemente a partir de 2009 debido a la expansión de las instalaciones solares y una nueva forma de cálculo. Eso desató una fuerte discusión ­pública acerca de los costos de la corriente ecológica y la transformación energética. La contribución se redujo en 2015 por primera vez. El Gobierno alemán trabaja además en un nuevo diseño del mercado de la electricidad, con el objetivo de asegurar la estabilidad del abastecimiento a pesar de crecientes volúmenes de corriente eólica y solar. En el foco está asegurar la disponibilidad de centrales eléctricas de gas. Estas son utilizables flexiblemente y emiten considerablemente menos anhídrido carbónico que las de carbón.

La transformación energética no solo exige la construcción de nuevas centrales “verdes”. Para un abastecimiento seguro, también las redes de distribución deben adecuarse a la nueva estructura de generación energética. Para eso está planeado construir miles de 
kilómetros de líneas de alta tensión complementarias. La electricidad de fuentes eólicas, generada sobre todo en el norte de Alemania, podrá así llegar hasta los centros económicos y de fuerte consumo energético del sur.

También deben ampliarse las redes regionales para integrar la energía solar, que es volcada a las redes en forma descentralizada. No pocas veces, la expansión de las redes es ­rechazada por los ciudadanos en regiones donde las líneas de alta tensión pasan cerca de áreas habitadas. Los operadores de las redes tratan de tener en cuenta tempranamente los reparos. Para evitar conflictos también se piensa en tender los cables eléctricos bajo tierra.

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