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Una de las prioridades políticas del Gobierno Federal es el respeto, la vigencia y la promoción de los derechos humanos en todo el mundo. Conjuntamente con sus socios de la UE, lucha por el cumplimiento y desarrollo de los estándares de derechos humanos. Lo hace en estrecha cooperación con las instituciones de la ONU, en especial la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OACDH) en Ginebra. La política alemana en materia de derechos humanos tiene una clara meta: proteger de violaciones de los derechos fundamentales y libertades básicas y crear condiciones sólidas para acabar con la represión, abusos, arbitrariedades y explotación. Este mandato se deriva de la propia Constitución, cuyo Artículo 1 proclama que los derechos humanos son el fundamento de toda comunidad humana, la paz y la justicia en el mundo.
El Estado federal alemán es un estructura compleja. Está compuesto por el Estado central –la Federación (Bund)– y los dieciséis Estados Federados (Länder). La Ley Fundamental fija en un detallado orden de competencias qué materias corresponden a la Federación y cuáles a los Länder. La vida pública de Alemania se basa fundamentalmente en las leyes federales. En cambio, de conformidad con el principio de subsidiariedad, la ciudadanía prácticamente solo entra en contacto con autoridades de los Estados Federados o administraciones locales. La razón de ello es que en la Ley Fundamental se trata de combinar las ventajas del Estado unitario con las del Estado federal. Los ciudadanos de otros Estados federales tienen mucho más a menudo que en Alemania que tratar con representantes de las autoridades federales.
La Ley Fundamental exige la equiparabilidad de las condiciones de vida en el conjunto del país. Estas vienen determinadas esencialmente por la política económica y la política social. El régimen de financiación alemán reconoce a los Estados Federados un notable margen de maniobra. Todos los impuestos que generan ingresos sustanciosos para las arcas públicas se regulan mediante leyes federales, las cuales, no obstante, requieren la aprobación del Bundesrat, la cámara de representación territorial. Una parte de esos impuestos se destina exclusivamente a la Federación o a los Estados Federados, en tanto que otros, incluidos los impuestos de mayor recaudación, se reparten entre la Federación y los Estados Federados. En este sentido el Estado federal alemán se asemeja a un Estado unitario. Sin embargo, los Estados Federados controlan gran parte de la capacidad administrativa del Estado como un todo. En la administración alemana prevalecen pues los elementos federalistas. Las administraciones de los Estados Federados por una parte aplican sus respectivas leyes propias, pero además ejecutan la mayor parte de las leyes federales. Debido al cúmulo de funciones transferidas por la Federación a los Estados Federados, en el pasado muchos Estados Federados se vieron obligados a endeudarse fuertemente. En 2009 se aprobó una modificación constitucional que les prohíbe tomar nuevos créditos a partir de 2020 y fija el tope de déficit público autorizado para la Federación en el 0,35 % del producto interior bruto a partir de 2016, salvo en situaciones de crisis económica.
Los Estados Federados tienen competencia exclusiva en tres materias de alcance para el conjunto del Estado, a saber, la educación escolar y la enseñanza superior, la seguridad interna, incluidas las funciones de policía, y el autogobierno municipal. Los Estados Federados encuentran en los amplios derechos de participación del Bundesrat una compensación frente a la primacía de la Federación en términos de legislación.
El Canciller Federal y los ministros federales componen el Gobierno Federal (Gabinete). El Canciller (Jefe de Gobierno) fija las líneas maestras de la política, en tanto que los ministros dirigen sus carteras independientemente y en consonancia con dichas directrices. En virtud del principio de colegialidad, en el seno del Gobierno Federal los asuntos litigiosos se resuelven por acuerdo de la mayoría. El Canciller dirige los asuntos de gobierno.
Las Naciones Unidas (ONU) desempeñan un papel clave en el sistema internacional. Alemania pertenece a la ONU desde 1973. Desde entonces, la República Federal de Alemania viene asumiendo cada vez mayor responsabilidad y en la actualidad es uno de los mayores contribuyentes y defensores de las Naciones Unidas. Alemania, por ejemplo, es el segundo país que más fondos aporta a todo el sistema de la ONU y participa en misiones de paz. Además, Alemania alberga más de 30 instituciones de la ONU. El emplazamiento más importante es Bonn, la antigua capital de la República Federal de Alemania antes de la reunificación alemana. Alemania aboga por reformar las Naciones Unidas para que la comunidad internacional sea capaz de afrontar con éxito los diversos retos mundiales.
La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), integrada por un total de 57 Estados, es un foro de cooperación paneuropea. Las misiones operativas de la OSCE se centran en la prevención y solución de conflictos. Alemania contribuye de forma destacada a la labor de la OSCE tanto en términos económicos como de personal. La sede de la Secretaría de la OSCE está en Viena.
→ osce.org
La Organización del Tratado del Atlántico Norte (North Atlantic Treaty Organization) fue creada en 1949. En la actualidad, la alianza de defensa está integrada por 31 países; Alemania es miembro de la OTAN desde 1955. La Bundeswehr ha intervenido en diversas misiones de la OTAN. La OTAN tiene su sede en Bruselas, la capital belga.
→ nato.int
Alemania fue en 1957 uno de los seis miembros fundadores de la actual UE, junto con Francia, Italia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo. Actualmente está compuesta por 27 Estados, en 20 de los cuales el euro es la moneda oficial. La integración europea es para Alemania el fundamento de la paz, la seguridad y la prosperidad. El mercado único europeo desempeña, entre otros, un papel central. Alemania apoya también la integración de nuevos miembros en la UE.
→ bpb.de