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Los partidos se presentan a las elecciones generales cada cuatro años. En Alemania la participación electoral es tradicionalmente elevada: en los años setenta llegó a pasar del 90 por ciento y desde la reunificación, en 1990, ronda el 80 por ciento. En las elecciones al 20.° Bundestag Alemán, celebradas en 2021, la participación electoral fue del 76,6 por ciento.
En Alemania están llamados a participar en las elecciones al Bundestag 61,18 millones de ciudadanos mayores de 18 años. Las mujeres constituyen mayoría con 31,5 millones. En las elecciones generales de 2021 pudieron votar por primera vez 2,8 millones de jóvenes.
De conformidad con la Constitución alemana, los partidos participan en la formación de la voluntad política del pueblo. Es decir, la designación de candidatos para el desempeño de funciones políticas y la organización de las campañas electorales tienen rango constitucional. Por ello, los partidos políticos reciben del Estado dinero para los gastos de sus campañas electorales. El sistema de reembolso de gastos de campaña electoral, practicado por primera vez en Alemania, es hoy algo habitual en la mayoría de las democracias. Además, la Constitución alemana establece que la organización interna de los partidos debe responder a principios democráticos. Y de los partidos políticos se espera que se identifiquen también con el Estado democrático.
Los partidos que no adhieran al régimen fundamental de libertad y democracia pueden ser prohibidos a solicitud del Gobierno Federal. Pero no deben ser prohibidos. Si el Gobierno Federal considera necesario prohibir un partido porque constituye un peligro para el sistema democrático, puede solicitar su ilegalización. La ilegalización misma solo puede ser decidida, sin embargo, por la Corte Constitucional Federal. Así se evita que los partidos gobernantes ilegalicen a otros partidos que puedan resultarles incómodos en la pugna política. En la historia de la República Federal de Alemania ha habido pocos procedimientos de ilegalización de partidos políticos y menos aún han sido las ilegalizaciones efectivamente llevadas a cabo. Es cierto que la Constitución privilegia a los partidos políticos, pero estos no dejan de ser, en esencia, formas de manifestación de la sociedad. Asumen, por lo tanto, todos los riesgos de un eventual fracaso en las elecciones o problemas por deserción de afiliados o luchas internas por cuestiones de personas u opiniones.
En el 20.º Bundestag alemán están representados siete partidos con un total de 736 diputados: SPD, CDU, CSU, Alianza 90/Los Verdes, FDP, AfD y La Izquierda. Desde las primeras elecciones del Bundestag en 1949, la CDU forma un grupo parlamentario con la CSU, su partido hermano que solo se presenta en las elecciones de Baviera.