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Sostenibilidad

Economía sostenible

Alemania es uno de los países industrializados más avanzados en cuanto a sostenibilidad. Muchas empresas sienten como propio el valor de la responsabilidad social corporativa.
Textilfabrik
© stock.adobe.com/Odua Images

Alemania es uno de los países industrializados más avanzados en cuanto a sostenibilidad, El país se destaca en las áreas de crecimiento, empleo, seguridad social y protección ambiental.

No obstante, en algunas áreas, Alemania está aún lejos de una vida y una economía sostenibles y un uso sostenible de los recursos naturales. Por ello, el Gobierno alemán continuó desarrollando en 2016 su Estrategia de Sostenibilidad, orientándola hacia los 17 ODS de las Naciones Unidas. La estrategia tiene tres niveles: medidas con efectos en Alemania, medidas en Alemania con efectos para todo el mundo y apoyo a otros países a través de la cooperación bilateral. Debido a la gran importancia política de la sostenibilidad, responsable de la estrategia es directamente la cancillería federal. Sin embargo, la sostenibilidad es también un tema transversal: se implementa en todos los ministerios.

Se espera que el Gobierno federal actualice la estrategia de sostenibilidad en la primavera boreal de 2021. En el periodo previo, Angela Merkel, la canciller federal, llamó a ciudadanas y ciudadanos a participar en la discusión para determinar la renovación de los objetivos. Desde 2019 se han realizado numerosos debates sobre el tema, tanto en conversaciones personales como en línea.

Redes internacionales y nacionales

Un factor que las empresas alemanas están priorizando crecientemente como parte de una gestión económica sostenible es la “responsabilidad social corporativa” (RSC). En el contexto de la globalización, esa responsabilidad social de las empresas va ligada al “triple resultado” de los negocios en sus dimensiones económicas, sociales y ambientales. La iniciativa del Pacto Mundial (Global Compact), impulsada por las Naciones Unidas en 1999, cuenta hoy con la participación de la mayoría de las empresas cotizadas en el índice DAX alemán, así como pequeñas y medianas empresas, diversos institutos y organizaciones no gubernamentales. El Pacto Mundial de las Naciones Unidas, las Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales y la Declaración Tripartita de Principios sobre las Empresas Multinacionales y la Política Social de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) constituyen los fundamentos en los que se asienta la responsabilidad social empresarial. Más de 12.000 empresas de 160 países forman parte del Global Compact, iniciativa internacional de carácter voluntario.

Alemania fortalece un desarrollo económico sostenible también con el Plan de Acción Nacional Empresas y Derechos Humanos (NAP). Adoptado en 2016, el plan fortalece los derechos humanos a lo largo de las cadenas de suministro y los procesos de valor añadido. Se basa en los correspondientes principios rectores de las Naciones Unidas. Hasta ahora, el NAP no es legalmente vinculante. Sin embargo, el Gobierno alemán planea introducir normativas vinculantes si por lo menos el 50 por ciento de las empresas alemanas con más de 500 empleados no las cumplen voluntariamente para el año 2020. Un monitoreo demostró que ese objetivo no fue alcanzado. Ahora, el Gobierno alemán está considerando las opciones legislativas.

Que las actividades empresariales y la responsabilidad social y ecológica van de la mano también se pone de manifiesto en la “Alianza pro Productos Textiles Sostenibles”, que promueve mejoras en ambos aspectos para los trabajadores de la industria textil y de la confección. A la iniciativa, lanzada por el ­Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) de Alemania en 2014, se han sumado ya más de 130 empresas del sector textil, asociaciones, sindicatos, organizaciones no gubernamentales y otras. Las empresas que participan representan actualmente el 50 por ciento del mercado textil alemán. Desde los accidentes mortales en fábricas textiles en Bangladesh y Pakistán ya han sido implementadas considerables mejoras en numerosos aspectos. Desde 2018, la Alianza desarrolla lineamientos concretos dirigidos a todos los miembros, para asegurar que los ambiciosos objetivos sean efectivamente alcanzados. Los miembros de la alianza presentaron en 2019 por primera vez informes de los progresos alcanzados. En ellos se afirma que fue alcanzado el 80 por ciento de los objetivos. Alemania quiere documentar así su compromiso a la vanguardia de los esfuerzos internacionales para desarrollar estándares justos en las cadenas de suministro globales.