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Educación & Conocimientos

Investigación de punta

Alemania invierte estratégicamente en investigación y ciencia, fijándose continuamente nuevos objetivos.
Ambitionierte Spitzenforschung
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En Alemania, la ciencia y la investigación ocupan un destacado lugar. En los últimos años, tanto el sector privado como el público han incrementado continuadamente los presupuestos dedicados a la investigación y el desarrollo (I+D). En 2018, el gasto en I+D representó el 3,13 por ciento del PIB. Alemania integra así el grupo de países líderes que invierten más del 3 por ciento de su PIB en I+D y ocupa el cuarto lugar entre los países que más invierten en I+D en el mundo. En 2018, el país destinó casi 105.000 millones de euros a I+D. El 68,9 por ciento de esa suma la invirtió el sector privado. El 17,6 por ciento fue invertido por el sector universitario y el 13,5 por ciento, por el sector estatal. Las inversiones públicas federales se han duplicado desde 2006.

Alrededor de 708.000 personas desarrollaron en 2018 en Alemania actividades en el área de I+D, el 63 por ciento en el sector empresarial. En cuanto a la proporción de personal de I+D en el total de personas activas, Alemania está claramente por encima de la media de la Unión Europea y por delante de China y Japón. Alemania aspira a aumentar aún más la proporción de la inversión en investigación y desarrollo en el PIB, a la marca del 3,5% en 2025.

Los logros de las científicas y los científicos de Alemania son excelentes: en el “Nature Index” de 2020, en el que se evalúan los índices de publicación de estudios de ciencias naturales por parte de institutos de investigación y universidades, Alemania obtuvo la mejor puntuación de Europa. A nivel internacional, ocupa el tercer puesto, detrás de EE. UU., que lidera la lista, y China.

Con la Estrategia de Alta Tecnología, lanzada en 2006, Alemania desarrolló un instrumento especial interministerial de innovación. De proyectos de investigación realizados en el marco de la Estrategia de Alta Tecnología han surgido ya muchas innovaciones, desde ledes de bajo consumo hasta válvulas cardiacas que crecen con el paciente. En un principio, la Estrategia de Alta Tecnología se concentró en los potenciales de mercado de determinadas tecnologías. A partir de 2010, se centra en la demanda social de soluciones sostenibles y su realización. La Estrategia de Alta Tecnología 2025, que se aprobó en 2018, se centra en siete esferas temáticas: salud y cuidados, sostenibilidad, protección del clima y energía, movilidad, ciudad y áreas rurales, seguridad y empresas y Trabajo 4.0. Entre los elementos de la estrategia que ya se han implementado figuran la creación de la Agencia Federal para las Innovaciones Disruptivas (SPRIND) en Leipzig y la financiación de la investigación basada en exenciones impositivas, especialmente para pequeñas y medianas empresas. Entre los objetivos concretos de la Estrategia de Alta Tecnología 2025 se encuentran la lucha contra el cáncer, la reducción de plásticos en el medio ambiente y una industria en gran medida climáticamente neutra.