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Política Exterior

Fomentar el desarrollo sostenible

El desarrollo sostenible de todos los países es fundamental para un futuro pacífico. El Gobierno alemán se ha comprometido con ese objetivo.
Nachhaltige Entwicklung
© Getty Images/E+

La política alemana para el desarrollo, como componente de una política estructural y de paz global, tiene como meta contribuir a mejorar las condiciones de vida, erradicar el hambre y disminuir la pobreza y fortalecer la democracia y el Estado de derecho en todo el mundo.

Plan de reformas “BMZ 2030”

Con el programa "BMZ 2030", el Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo alemán ha reformado la cooperación oficial para el desarrollo, a efectos de hacerla más eficaz y eficiente. El objetivo más importante sigue siendo la superación del hambre y la pobreza en el mundo.

En la cooperación oficial, Alemania exige, entre otras cosas, buena gobernanza, respeto de los derechos humanos y lucha contra la corrupción en los países socios. Temáticamente, el programa “BMZ 2030” define nuevas prioridades en la protección del clima, la salud y la política con respecto a las familias, las cadenas de suministro sostenibles, el uso de la digitalización y el fortalecimiento de la inversión privada.

El plan prevé nuevas categorías de cooperación, para reaccionar estratégica y flexiblemente en la cooperación. Algunos países ya no necesitan apoyo directo, otros muestran poca voluntad de realizar reformas. Por esa razón, el número de países con los que Alemania coopera directamente a través de los Gobiernos se ha reducido de 85 a 60. La cooperación con agentes de la sociedad civil continuará en todos los países.

Con un 0,6 por ciento, en 2019 Alemania no logró cumplir, por poco, con la meta de la ONU de destinar el 0,7 por ciento del PIB a la AOD. Alemania fue, después de EE. UU., también en 2019 el segundo mayor contribuyente de AOD, aportando 23.810 millones de dólares. Los proyectos son gestionados en los respectivos países por organizaciones especializadas, generalmente por la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ), el grupo bancario KfW y otras instituciones.

La Agenda 2030 como guía

En su calidad de segundo mayor donante de cooperación oficial para el desarrollo y de socio activo en alianzas mundiales, Alemania desempeña un papel decisivo en el desarrollo mundial. Determinante para el desarrollo global en los próximos años será la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada en 2015 por la Asamblea General de la ONU. El núcleo de la Agenda 2030 son 17 ambiciosas metas, los “Objetivos de Desarrollo Sostenible” (ODS). Con la implementación global de la Agenda puede ser creada la base para impulsar el progreso económico en todo el mundo en consonancia con la justicia social y en el marco de los límites ecológicos del planeta.

En el sentido de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de la ONU para los años 2000 a 2015 se logró ya reducir a la mitad la pobreza en el mundo y mejorar, entre otras cosas, el acceso al agua potable y la educación. De 2015 a 2017, el número de personas en situación de pobreza absoluta en el mundo bajó de 10,1 a 9,2 por ciento. Y ello, incluso, con el aumento del monto orientativo de definición de pobreza absoluta de 1,25 a 1,90 dólares de ingreso por día.

La pandemia del coronavirus agrava la pobreza

Sin embargo, esos éxitos iniciales se ven gravemente amenazados por la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2, pero también por el avance del cambio climático y los conflictos violentos. El Banco Mundial advierte que esa combinación podría volver a poner en situación precaria a muchas personas que habían escapado de la pobreza. Los expertos estiman que entre 88 y 115 millones de personas volverán a la pobreza extrema en 2020. En esas condiciones, el objetivo ya en peligro de reducir la proporción de personas extremadamente pobres en la población mundial a menos del 3% para 2030 difícilmente podrá ser alcanzado, a menos que los responsables de la formulación de políticas actúen con rapidez y de manera sustancial.

No obstante, la Agenda 2030 continúa siendo una importante orientación para una transformación global hacia una mayor sostenibilidad en las dimensiones económica, ecológica y social y teniendo en cuenta las interrelaciones existentes. La Agenda 2030 aspira a ser un “pacto de futuro” para el mundo, que rija para todos los países y aborde una amplia gama de esferas de política mucho más allá de la cooperación para el desarrollo: además de la lucha contra el hambre y la pobreza, el planeta debe ser protegido y conservado para las generaciones futuras, los sistemas económicos y estilos de vida deben ser más justos, sostenibles y efectivos y debe lucharse contra la discriminación, también a través del fortalecimiento de eficaces instituciones inclusivas y democráticas, Gobiernos responsables y el Estado de derecho. Finalmente, para asegurar la sostenibilidad, el “pacto de futuro” hace necesario  un enfoque necesariamente “multiactores”, en el que, además de los Gobiernos, sobre todo, los grupos sociales, el sector privado y la ciencia desempeñen un importante papel en la implementación de la Agenda 2030.